Bien conocido es el refrán. Pues parece que estos tíos que nos dirigen están ahí por obra y gracia del espíritu santo. Porque si no, no se entiende que metan tanto la pata. Al CEF (Centro de Estudios Financieros) se le ocurrió preguntar por los comportamientos de los jefes que más irritan a sus colaboradores –se ve que ahí no hay jefes o alguien se quiso vengar de un jefe- y se mandaron una encuesta. Durante los meses de febrero y marzo de 2007, enviaron a través de su plataforma de teleformación una encuesta que fue contestada por 3.178 personas y zás, aquí tenemos los resultados.
Las diez actitudes de los jefes que más irritan:
1º. No comunica con claridad los objetivos (46%) –no sabe qué son los objetivos-.
2º. No motiva (44%) –ni paga como debiera-.
3º. No comunica bien (32%) –aunque su pedido de sueldo quedó súper claro-.
4º. No escucha (32%) -¿para qué tienen dos orejas?-.
5º. No lidera, sino que manda (32%)- y a veces a los gritos-.
6º. No enseña, no forma (31%) –y cuando lo hace es un maestro ciruela-.
7º. Se contradice con frecuencia (31%) –¡todo el tiempo!-.
8º. Incompetencia directiva (29%). –¿¿¿¡¡¡¡cómo llegó ahí?!!!-
9º. No gestiona bien su tiempo y el de sus colaboradores (28%) –pide todo a último momento-.
10º. Se estresa con frecuencia (27%) –vive alterado-.
En el lado opuesto, los cinco defectos menos señalados son:
1º. "No es asertivo" (9%) –no-.
2º. "Es distante y altanero" (12%) –algunos se creen la última cocacola del desierto-.
3º. "Es un robamedallas” (14%) –siempre se cuelgan de las t… de otro, Moria dixit-,
4º. "No se implica" (14%) –o se implica demasiado y no te deja respirar-.
5º. "Es lento en tomar decisiones" (16%) –o demasiado rápido y después se arrepiente-.

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